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Las castañas, el fruto otoñal por excelencia

Fuente de minerales, fibra, vitaminas, carbohidratos y proteínas, las castañas son el fruto otoñal por excelencia. Contando que aportan pocas calorías, este contenido nutricional las convierte en un alimento más que idóneo para incluir en una dieta saludable y que tiene, además, muchas opciones culinarias.

Origen de las castañas

Consumidas crudas, asadas, dulces o en conserva, la castaña es el fruto propio del otoño. Se consume, sobre todo, a partir del día de Todos los Santos hasta Navidad. Unas veces como parte de nuestras tradiciones: saborear unas castañas asadas mientras nos calentamos en los días más fríos. Otras veces dentro de sabrosas recetas, ya que es un fruto que combina muy bien con la carne de caza, pero que también se utiliza para la preparación de cremas y purés.

Y ya estamos en la temporada de sacar el máximo beneficio a las propiedades de las castañas.

Se considera que las castañas son originarias de Asia y que fueron los romanos los que las extendieron por el Mediterráneo y Europa central. Se cree que los legionarios preparaban unas gachas con castañas que eran muy populares.

Más tarde, ya en la Edad Media, jugaron un papel muy importante en la alimentación de los más humildes, que incluso preparaban una harina para hacer pan con ellas cuando se les terminaba el trigo.

Con la llegada de América de la patata, el maíz, las alubias y otras plantas, las castañas perdieron el papel tan importante que habían tenido antaño y quedaron relegadas a cultivo complementario.

En la actualidad, el precio de las castañas sube cada año y es frecuente encontrarlas procedentes de Turquía y de China.

En la península Ibérica, la principal zona de cultivo es Galicia, donde una IXP (Indicación Xeográfica Protegida) avala su calidad. El Bierzo ofrece una Marca de Garantía.

¿Qué nos aportan las castañas?

Las castañas se consideran un fruto seco, pero fijándonos en su composición nutricional están más cerca de los cereales. Sus abundantes hidratos de carbono son en su mayor parte almidones, lo que significa que aumentan el nivel de glucosa sanguíneo lentamente. Esto resulta muy útil para las personas que necesitan un aporte de energía continuado (por ejemplo, los deportistas).

También tienen un efecto saciante que es muy beneficioso en las dietas de control de peso, ya que ayuda a evitar el picar entre horas.

En cuanto a minerales, son ricas en manganeso, constituyendo una fuente tan importante como los cacahuetes o el trigo. Y también tienen cobre y potasio.

Para que no nos resulten indigestas, las castañas no deben comerse recién caídas del árbol o crudas. Y deben masticarse muy bien para que la saliva empiece la digestión en la boca. Obviamente comerlas cocinadas en lugar de crudas ayuda a la digestión.

El magosto, la fiesta de la castaña

Entre la noche del 31 de octubre, víspera de Todos los Santos, y la festividad de San Martín de Tours,  11 de noviembre, numerosos pueblos celebran por toda la geografía el magosto -llamado también magostu, magüestu o amagüestu-, una fiesta tradicional en la que vivos y muertos celebran la recolección de castañas, al igual que se celebra la vendimia, cuando finaliza la campaña de la uva.

La castaña y el fuego, como elementos principales. El magosto es una fiesta de origen célta que marca el paso del verano a los meses oscuros y fríos y está profundamente relacionada con el culto a los muertos. Por eso que sea habitual dejar alimentos a mano y encendido el fuego de la casa, para que los espíritus de los difuntos de la familia regresen a sus hogares durante esta noche a calentarse.

Receta de pollo con castañas y setas

Hoy os presentamos una receta de un plato tradicional típico de la estación en que estamos. Se trata de un guiso de pollo utilizando dos productos de temporada: castañas y setas.

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Ingredientes

  • 1 Pollo troceado.
  • 30 Castañas.
  • 300 g Setas.
  • 1 Cebolla.
  • 4 Dientes de ajo.
  • 1 Vaso de vino blanco.
  • 1 Vaso de caldo de carne,

Elaboración

  • Hacemos un corte a las castañas y las escaldamos en agua hirviendo, durante 5 minutos. Se pelan y se cuecen en agua con sal durante 10 minutos. Escurrimos y reservamos.
  • Freímos el pollo en una cazuela con aceite de oliva. Cuando empiece a coger color, lo sacamos y reservamos.
  • En el mismo aceite, ponemos la cebolla y dos dientes de ajo picados. Rehogamos unos minutos y añadimos la harina. Continuamos rehogando 5 minutos más. Regamos con el vino y el caldo y dejamos que se evapore el alcohol.
  • Volvemos a poner el pollo en la cazuela, junto con el laurel, el orégano y el tomillo y dejamos cocer durante media hora.
  • Por otra parte, limpiamos las setas y las troceamos. Las salteamos con un poco de aceite de oliva en una sartén y las incorporamos al guiso, junto con las castañas. Salpimentamos al gusto y cocemos durante 20 minutos más, hasta que la carne esté tierna.
  • Por último, hacemos una picada con los otros dos dientes de ajo, un poco de perejil y los piñones y lo añadimos al final de la cocción.
  • Dejamos reposar una media hora antes de servir.

Consejo: poniendo un palito de canela en rama al guiso se consigue un toque muy especial.

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Sabiduría popular

Se dice por Asturias que cuando llega la época de las castañas se vacían las consultas de los médicos. Ojalá las castañas tuvieran el poder de curar las enfermedades, pero sin duda suponen una dosis de energía que hace olvidar por un tiempo esas pequeñas dolencias que tanto nos incordian en el día a día.

Por el Pilar, las primeras castañas has de asar.

Refranero popular

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