Por LA MESA HABLA | 25 OCTUBRE 2026 |
Comer es uno de los grandes placeres cotidianos, pero para muchas personas puede convertirse en una fuente de preocupación. Las alergias e intolerancias alimentarias afectan a un número creciente de personas y exigen atención, información y precaución. Hablamos de ello en esta nueva entrada en el blog.
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Intolerancias y alergias, entendiendo la diferencia
alergias e intolerancias
Aunque a menudo se confunden, no son lo mismo: una alergia implica una reacción del sistema inmunitario y puede llegar a ser potencialmente mortal, mientras que una intolerancia suele deberse a dificultades para digerir determinados alimentos y, por regla general, no activa el sistema inmunitario.
Entender la diferencia, reconocer los síntomas y saber cómo prevenir la exposición accidental es fundamental para proteger la salud sin renunciar a disfrutar de la gastronomía.
alergias e intolerancias
Qué es una alergia alimentaria
problemas alimenticios
Una alergia alimentaria ocurre cuando el sistema inmunitario identifica erróneamente una proteína de un alimento como una amenaza y reacciona contra ella. Esta respuesta puede desencadenar síntomas que aparecen con frecuencia en los primeros minutos o dentro de las dos horas siguientes a la ingesta.
Una característica esencial de las alergias es que incluso una cantidad muy pequeña del alimento puede provocar una reacción. Por ello, las personas diagnosticadas deben evitar de forma estricta el alimento desencadenante y extremar las precauciones frente a contactos accidentales.
Los síntomas más habituales incluyen:
- Urticaria, picor o zonas elevadas en la piel.
- Hinchazón de labios, cara, lengua o garganta.
- Picor u hormigueo alrededor de la boca.
- Náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea.
- Congestión nasal, ojos irritados o lagrimeo.
- Tos o dificultad para respirar.
- Mareo, aturdimiento o desmayo.

En los casos más graves puede producirse una anafilaxia, una reacción alérgica severa que puede comprometer la vida. Sus señales de alarma incluyen cierre o sensación de opresión en la garganta, dificultad respiratoria, caída de la tensión arterial, pulso acelerado, confusión, mareo intenso o pérdida de conciencia. La anafilaxia requiere tratamiento médico de urgencia, ya que sin tratamiento puede ser mortal.
problemas alimenticios
Qué es una intolerancia alimentaria
alergia alimentaria
Una intolerancia alimentaria se produce cuando el organismo tiene dificultades para digerir un alimento o aprovechar determinados nutrientes. A diferencia de la alergia, no implica una respuesta del sistema inmunitario.
El ejemplo más conocido es la intolerancia a la lactosa, causada por una producción insuficiente de lactasa, la enzima que digiere la lactosa, el azúcar presente en la leche y los productos lácteos. Sus síntomas suelen aparecer entre unos minutos y varias horas después de consumir alimentos con lactosa.
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor o molestias abdominales.
- Hinchazón y gases.
- Ruidos intestinales.
- Diarrea o, en algunos casos, estreñimiento.
- Náuseas o vómitos.
A diferencia de una alergia, la intolerancia no suele provocar reacciones graves como la anafilaxia. Sin embargo, puede afectar notablemente a la calidad de vida y requiere una valoración profesional para ajustar la dieta sin provocar carencias nutricionales innecesarias.
comer sin gluten
La enfermedad celíaca: ni alergia ni simple intolerancia
enfermedad celíaca
La enfermedad celíaca merece una explicación aparte. No es una alergia al gluten ni una intolerancia digestiva común: es una enfermedad autoinmune en la que la ingesta de gluten daña el revestimiento del intestino delgado en personas genéticamente predispuestas.
Por eso, una persona celíaca no debe limitarse a reducir el gluten: debe evitarlo por completo. Además, debe prevenir la contaminación cruzada, ya que cantidades mínimas pueden ser suficientes para causar daño intestinal y síntomas.
enfermedad celíaca

comer sin gluten
Los síntomas pueden ser digestivos —diarrea, dolor abdominal, hinchazón—, pero también existen manifestaciones menos evidentes, como cansancio, pérdida de peso, anemia o alteraciones de la piel. Ante la sospecha, es importante no eliminar el gluten por cuenta propia antes de realizar las pruebas médicas, porque ello puede dificultar el diagnóstico.
Unión Europea
Los alérgenos más frecuentes
alergias e intolerancias alimentarias
Algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas a determinados alimentos o a alguno de sus componentes. Por este motivo, la normativa de la Unión Europea establece la obligación de identificar 14 grupos de alérgenos alimentarios cuando se utilizan como ingredientes en la elaboración de alimentos:
alérgenos alimentarios

alérgenos alimentarios
** (12) El dióxido de azufre y los sulfitos se utilizan en la industria alimentaria principalmente como conservantes, ya que ayudan a evitar la oxidación, el oscurecimiento y el crecimiento de ciertos microorganismos. Se encuentran de forma natural en algunos alimentos, pero también pueden añadirse durante su elaboración o conservación. Deben declararse como alérgenos cuando su concentración supere los 10 mg/kg en alimentos sólidos o 10 mg/l en bebidas, expresada como dióxido de azufre total. Pueden contener sulfitos los vinos y bebidas alcohólicas, las frutas deshidratadas o los vinagres y encurtidos, entre otros.
Para prevenir posibles reacciones, las personas alérgicas deben revisar cuidadosamente la información alimentaria antes de consumir cualquier producto. En los alimentos envasados, los alérgenos deben identificarse en el etiquetado, mientras que, en los alimentos no envasados, esta información también debe estar disponible para el consumidor.
La información y la comunicación previa son fundamentales para garantizar una experiencia gastronómica segura y adaptada a las necesidades de todos.
comer sin gluten
Otros alimentos que pueden causar alergias e intolerancias alimentarias
gastronomía española
Como ya hemos visto, existe una lista de 14 grupos de alérgenos cuya declaración es obligatoria en la Unión Europea, pero las reacciones adversas a los alimentos no se limitan a ellos.
Hay otros productos y componentes de nuestra alimentación cotidiana que también pueden provocar síntomas en determinadas personas, por lo que conviene conocerlos y prestar atención a la respuesta del organismo.
gastronomía española

gastronomía española
Nunca debe asumirse que un alimento es seguro solo porque no parece contener un ingrediente concreto: las salsas, caldos, rebozados, postres y productos procesados pueden esconder alérgenos.
histaminosis

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El riesgo invisible: contaminación cruzada
alergias e intolerancias alimentarias
La contaminación cruzada —o contacto cruzado— se produce cuando restos o trazas de un alimento alergénico acaban en otro alimento que no debería contenerlos. Puede ocurrir durante la fabricación, el transporte, la preparación o el servicio de los alimentos.
En casa nos puede suceder al utilizar la misma tabla de cortar, cuchillo, sartén, cuchara o superficie para alimentos con y sin alérgenos. También puede producirse a través de las manos, los paños de cocina, los aceites de fritura compartidos o las migas depositadas en una encimera.
Para reducir el riesgo en casa conviene:
- Lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular alimentos.
- Limpiar cuidadosamente utensilios, superficies y recipientes.
- Usar tablas, cuchillos y cubiertos diferenciados cuando sea posible.
- Guardar los alimentos con alérgenos en envases cerrados y separados.
- Evitar freidoras compartidas si existe una alergia grave.
- Leer las etiquetas cada vez que se compra un producto, aunque sea habitual, porque las fórmulas pueden cambiar.
Es importante recordar que, en muchos productos envasados, la normativa obliga a declarar los alérgenos añadidos intencionadamente, pero no cubre necesariamente la presencia accidental derivada del contacto cruzado durante la fabricación.
Por ello, las personas con alergias graves deben prestar atención también a las advertencias de “puede contener” y consultar dudas con el fabricante cuando sea necesario.
alergias e intolerancias alimentarias
Qué hacer ante una reacción
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Ante una reacción alérgica leve —por ejemplo, urticaria o picor sin afectación respiratoria—, conviene dejar de comer el alimento y contactar con un profesional sanitario, especialmente si es la primera vez que ocurre. Si es posible, acudir a consulta mientras la reacción está presente facilita la valoración.
Si aparecen señales de anafilaxia —dificultad para respirar, hinchazón de garganta, mareo intenso, pulso rápido, palidez, desmayo o confusión—, hay que pedir ayuda médica urgente de inmediato.

Muchas personas con alergias de alto riesgo reciben prescrito un autoinyector de adrenalina. La adrenalina es el tratamiento de emergencia ante una anafilaxia y debe administrarse según las indicaciones médicas, seguida de una valoración urgente en un centro sanitario.
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Sabiduría popular
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Vivir con una alergia o intolerancia alimentaria exige vigilancia, pero no tiene por qué significar vivir con miedo ni renunciar a la gastronomía. La información fiable, el diagnóstico adecuado y una comunicación clara son las mejores herramientas para reducir riesgos.
La sociedad y la restauración también tienen un papel esencial: ofrecer información veraz, formar a sus equipos y diseñar propuestas que no conviertan a quien tiene una restricción alimentaria en una excepción incómoda.
Porque una buena mesa no es solo aquella que sabe sorprender con sus platos, sino la que consigue que todas las personas puedan sentarse, comer con confianza y disfrutar sin preocupación.
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La salud es la mayor posesión. La alegría es el mayor tesoro. La confianza es el mayor amigo.
Proverbio chino





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