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La Cruz Blanca Vallecas, el orgullo de un barrio humilde

Hablar de la Cruz Blanca Vallecas es hablar de cocido madrileño y de fabada y de conejo al ajillo. Y de Antonio Cosmen, alma del establecimiento. Es hablar de cocina tradicional, la de casa. Y llevarla por bandera, en un barrio obrero y humilde de Madrid como es Vallecas.

La Cruz Blanca Vallecas, el orgullo de un barrio humilde

Vallecas y su historia

Vallecas es el barrio donde se ubica la Cruz Blanca de Vallecas. Si hoy en día Vallecas fuera una ciudad por sí misma, sería la 10ª más poblada de España, con una población de 340.000 habitantes, igualando prácticamente la cifra de Bilbao (345.000 habitantes en 2019).

Y es que, antaño, Vallecas fue un municipio perteneciente a la provincia de Madrid, que desapareció como tal en 1950. En la actualidad dos son los distritos que se han constituido: Puente de Vallecas (incluye los barrios de Entrevías, San Diego, Palomeras Bajas, Palomeras Sureste, Portazgo y Numancia) y Villa de Vallecas (con los barrios del Casco Histórico de Vallecas, Santa Eugenia y Ensanche de Vallecas).

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Barrio de Palomeras

Originariamente, sus habitantes eran los emigrantes de otras tierras de España en busca de una oportunidad laboral en la capital. Gentes humildes y muy trabajadoras que venían a Madrid al repunte de las primeras obras, que salieron adelante adquiriendo su primera vivienda en una época en que había que trabajar mucho. El barrio más obrero de la capital con la renta per cápita más baja.

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Años 50, la vida en el barrio de Palomeras.

Cómo hemos cambiado

Vallecas ahora es una zona de Madrid que se cotiza al alza, tiene que ver que esté a pocos minutos de distancia en transporte público de Atocha. Nuevos barrios construidos que se suman a los existentes y una vida social muy activa en la calle, donde bares y restaurantes juegan un papel muy importante. Es un barrio solidario que sabe cuidar de los suyos. Un barrio, el de Vallecas, que se ha hecho a sí mismo.

Las vistas de Madrid desde el Cerro del Tío Pío (conocido popularmente como el Parque de las Siete Tetas), son sencillamente espectaculares. Recomendamos su visita a los amantes de la fotografía (si no lo sois, también os va a enamorar ese mirador).

Vistas de Madrid desde el Cerro del Tío Pío (imagen de TripAdvisor)

La Asamblea de Madrid, una de las tres instituciones de autogobierno de la Comunidad de Madrid que constituye el poder legislativo de la Comunidad de Madrid, está en Vallecas. Y también encontramos allí a la Cruz Blanca Vallecas.

La Cruz Blanca Vallecas, el secreto peor guardado de Vallecas

La Cruz Blanca Vallecas abrió sus puertas en 2005. Decimos que es el secreto peor guardado de Vallecas porque este restaurante está siempre completo, tan popular es ya el cocinero defensor de la cocina tradicional y los guisos y platos de cuchara.

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Montado inicialmente como una cervecería –Cruz Blanca es una franquicia del Grupo Heineken- pronto se dio cuenta Antonio Cosmen de que él quería tener su propia cocina y ofrecer sus propios platos.

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¿Su propuesta? La cocina casera de toda la vida, sabrosa, rotunda, la que hemos disfrutado en casa, basada en la calidad de los ingredientes. Aunque en la actualidad su barra está cerrada, en el pasado le ha dado muchas alegrías, con una clientela muy fiel de Vallecas.

Con una carta de vinos correcta, una interesante selección de ginebras y su terraza de verano con carta propia, la Cruz Blanca Vallecas es un pequeño oasis fuera del centro de la ciudad.

Imágenes propiedad del restaurante Cruz Blanca Vallecas

Antonio Cosmen, conociendo al cocinero

Este asturiano de origen lleva escrito en la cara que es buena gente. Con su chaquetilla blanca, está siempre presente saludando aquí y allí con una sempiterna sonrisa en su cara. Cuenta que ahora le dejan hacer poco en la cocina, por lo que disfruta de esta nueva faceta: y es que a todos nos gusta que nos saluden, afirma. Su gran ejemplo, el gran Lucio. “Qué bien lo hacía”, dice.

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Llegó a Madrid con 14 años procedente de Puerto de Leitariegos, en Asturias, dispuesto a trabajar duro. Comenzó limpiando y fregando en un restaurante de unos familiares, luego trabajó de camarero.

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Imagen propiedad del restaurante Cruz Blanca Vallecas

Once años más tarde monta su propio restaurante con su hermano. Cuenta que hoy tiene clientes que en aquellos años también iban buscando su cocido. Fue aprendiendo a cocinar sobre la marcha, la suya es la escuela de la vida, ya que no se ha formado en ninguna escuela de hostelería. Unos años más tarde montó otro restaurante que no funcionó. Hasta que en 2005 se fue a Vallecas y montó su Cruz Blanca Vallecas.

Su máxima es hacer las cosas con cariño, siguiendo la tradición y con una materia prima excelente. Ha sido premiado una y otra vez por la difusión -nacional e internacional- que hace de la cocina tradicional española.

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Imagen propiedad del restaurante Cruz Blanca Vallecas

Por sus platos los conoceréis

El cocido madrileño. Gentes de toda España, y extranjeros de turismo en nuestro país, se desplazan a este restaurante a probar el cocido que prepara Antonio Cosmen. Su cocido ha sido premiado como el mejor de España, ahí es nada. Un plato que define la esencia de la cocina popular de nuestro país, el cocido en la Cruz Blanca Vallecas se sirve en dos vuelcos. Dice que tarda unas 15 horas en su elaboración y se lo demandan todo el año, incluso en verano en la terraza.

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La fabada asturiana. De igual manera que el cocido, ha sido alabada por la crítica y ostenta premios como la Mejor Fabada de Madrid. Se la demandan también en verano y en invierno. Los ingredientes los trae de Asturias, que para eso es asturiano.

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El conejo al ajillo. Piezas de 1 kg aproximadamente que el propio Antonio Cosmen selecciona personalmente. Lo acompaña en la mesa de lechuga viva, aderezada sólo con sal en escamas y aceite de oliva virgen extra. Este plato típico se servía en los merenderos del Puente de Vallecas a principios del siglo XX.

Croquetas de la abuela. Tal y como su abuela le enseñó a hacer. Las de la imagen son de cocido, contundentes.

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Qué vamos a encontrar en la Cruz Blanca Vallecas

Hemos de reconocer nuestra predilección por las patatas fritas sobre otros muchos aperitivos. Y cuando encontramos un restaurante donde son caseras, ahí nos entregamos.

Con una carta para el restaurante y otra carta para la terraza, en su oferta gastronómica encontramos las raciones de toda la vida de un mesón de estas características: calamares, callos, una selección de tostas o patatas como entrantes para compartir. Y unas anchoas de Santoña dignas de mención. Y unos calamares a la romana de perfecto rebozo.

En la terraza, también tienen hamburguesas, o un tataki de carne sólo apto para ‘meatlovers‘. Y morcilla, pulpo, sepia, tortilla, boquerones, pimientos… toda una lista de manjares que forman parte de nuestra memoria colectiva.

En relación con la bodega, su carta cuenta con unas 60 referencias de vinos, y una carta de cervezas y otra de ginebras. Y es que esa terraza es para terminar nuestro almuerzo o cena sin ninguna prisa.

¡Ojo! a los postres, que son caseros. Aquí una selección, a cual más delicioso, con helado de menta, también casero.

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Queremos destacar la solvencia del equipo de sala, un equipo de jóvenes muy profesionales formados, en su mayoría, en el establecimiento. «Un local con gente joven atrae gente joven», nos cuenta Antonio. Así es. Y viven en Vallecas, ¡dónde si no!

Sabiduría popular

Antiguamente, la comida cumplía la función de alimentar al cuerpo. Hoy todos buscamos, además de alimentarnos, sentir placer. Y esto pasa tanto si cocinamos en casa, como si vamos a un restaurante. Cuando ese placer se alcanza, deja un recuerdo en nosotros que perdura en el tiempo. Y un único deseo, el de volver a comer ese plato. La cocina casera designa una comida sencilla cuidadosamente elaborada (recordamos aquí esos guisos de madres y abuelas, difícilmente superables). Nuestros paladares están de enhorabuena cuando encuentran sitios donde el mimo y el cariño se sienten en los platos. Y repetimos una y otra vez.

Todo cuanto hacemos debe tender al progreso y al perfeccionamiento.


Baruch Spinoza

CRUZ BLANCA VALLECAS

Calle Carlos Martín Álvarez, 58 – 28018 Madrid

Contacto: info@cruzblancavallecas.com

Teléfono: +34 91 477 34 38

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